lunes, 9 de agosto de 2010

Capitulo2: Reencuentros.

Me despedí del chófer y me senté en un banco que estaba cerca de la fuente de piedra que está en el centro de la plaza, cuando derepente alguien me tocó por detrás, solté un grito ahogado.





-Lo siento si te asusté.¿Tú no eres de por aquí verdad?


Me di la vuelta y vi a un chico que tendría mi edad,alto, con ojos pardos con tonos verdes, pelo castaño claro y algo despeinado, era guapísimo, pero algo me resultaba familiar en él.


-Eh?


-¿Qué si tú no eres de por aquí?


-Más o menos. Pero tu me resultas familiar de algo.


-Bueno, me tengo que ir.


-Adiós.


Me levanté del banco y me fui caminando hacia mi casa pensando en el chico que me resultaba tan familiar.Cuando llegué tenía los pies destrozados de tanto caminar piqué en la puerta y me abrió el mismo chico de antes, no podía ser cierto a no ser que fuera Mario.


-Mario?


-Alexandra?


-Con razón me resultabas tan familiar, tu eres el niño que me estuvo molestando hasta que me fui al internado.





-Y lo seguiré haciendo- dijo con una sonrisa pícara.


Pasé al salón donde había dos sillones de cuero de dos plazas y en el medio una mesa de cristal con algunas figuritas y fotos. En uno de los sillones estaba sentado Rafael y en la cocina estaba mi tía Linda. Me dirigí hacia ella y le dí un fuerte abrazo y ella me dio un beso en la mejilla.


-He extrañado mucho tu y tus travesuras.

-Pero me tienes aquí otra vez a la carga.-las dos nos reímos mucho, apesar de haberme mandado al ineternado los apreciaba, luego me dirigí a Rafael.


-Rafa el chofer trajo las maletas?



-Si, las trajo y las llevóa tu habitación.



-Por cierto ¿donde está?


-Es la misma que dejaste cuando te fuiste, está intacta.


-Ok.

Subí a mi habitación, y vi que todo estaba igual que cuando me fui, las paredes turquesa, al lado de la ventana estaba la cama y al lado su mesita de noche de roble, la mesa en un rincón con una lámpara cromada y armarios al lado, todo era perfecto.

M e fui a la habitación de Mario para agradecerle que no le hiciera nada a mi habitación, le toqué en la puerta y abrió.


-¿Qué quieres?


-Quería agradecerte por no haberle echo nada a mi habitación.


-Ganas no me faltaron ja, ja, ja.


-Tu tan ocuerrte como siempre- este chico nunca cambiará.


Me cogio por la cintura y me atrajo hacia él.


-A ver que tan ocurrente dices que soy?


-Sueltame!- le dije y el collar se empezó a iluminar en esto que Linda sube y se dejó de iluminar y Mario dejó de agarrarme por la cintura.


-Lo siento tia esto no volverá a suceder, ¿verdad Mario?


-Sí, Linda te prometo que esto no volverá a pasar.


-Eso espero.


-Buenas noches, que mañana tengo que madrugar para ir a la universidad.


-Buenas noches- dijeron los dos a la vez.


Me fui a mi habitación, deshice las maletas y llamé a Amy.


-¿Amy como te fue todo?


-Mejor de lo que esperaba- le conté todo lo ocurrido y se estuvo riendo durante una hora más o menos.


-Ya te terminaste de reír?


-Lo siento Álex pero es lo que te pasa a ti no le pasa a nadie.


-Ya lo sé, pero que le vamos hacer, nos vemos mañana. Chao.

-Chao.

Me acosté y dormí de un tirón.




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