-Lo siento si te asusté.¿Tú no eres de por aquí verdad?
Me di la vuelta y vi a un chico que tendría mi edad,alto, con ojos pardos con tonos verdes, pelo castaño claro y algo despeinado, era guapísimo, pero algo me resultaba familiar en él.
-Eh?
-¿Qué si tú no eres de por aquí?
-Más o menos. Pero tu me resultas familiar de algo.
-Bueno, me tengo que ir.
-Adiós.
Me levanté del banco y me fui caminando hacia mi casa pensando en el chico que me resultaba tan familiar.Cuando llegué tenía los pies destrozados de tanto caminar piqué en la puerta y me abrió el mismo chico de antes, no podía ser cierto a no ser que fuera Mario.
-Mario?
-Alexandra?
-Con razón me resultabas tan familiar, tu eres el niño que me estuvo molestando hasta que me fui al internado.
-Y lo seguiré haciendo- dijo con una sonrisa pícara.
Pasé al salón donde había dos sillones de cuero de dos plazas y en el medio una mesa de cristal con algunas figuritas y fotos. En uno de los sillones estaba sentado Rafael y en la cocina estaba mi tía Linda. Me dirigí hacia ella y le dí un fuerte abrazo y ella me dio un beso en la mejilla.
-He extrañado mucho tu y tus travesuras.
-Pero me tienes aquí otra vez a la carga.-las dos nos reímos mucho, apesar de haberme mandado al ineternado los apreciaba, luego me dirigí a Rafael.
-Rafa el chofer trajo las maletas?
-Si, las trajo y las llevóa tu habitación.
-Por cierto ¿donde está?
-Es la misma que dejaste cuando te fuiste, está intacta.
-Ok.
Subí a mi habitación, y vi que todo estaba igual que cuando me fui, las paredes turquesa, al lado de la ventana estaba la cama y al lado su mesita de noche de roble, la mesa en un rincón con una lámpara cromada y armarios al lado, todo era perfecto.
M e fui a la habitación de Mario para agradecerle que no le hiciera nada a mi habitación, le toqué en la puerta y abrió.
-¿Qué quieres?
-Quería agradecerte por no haberle echo nada a mi habitación.
-Ganas no me faltaron ja, ja, ja.
-Tu tan ocuerrte como siempre- este chico nunca cambiará.
Me cogio por la cintura y me atrajo hacia él.
-A ver que tan ocurrente dices que soy?
-Sueltame!- le dije y el collar se empezó a iluminar en esto que Linda sube y se dejó de iluminar y Mario dejó de agarrarme por la cintura.
-Lo siento tia esto no volverá a suceder, ¿verdad Mario?
-Sí, Linda te prometo que esto no volverá a pasar.
-Eso espero.
-Buenas noches, que mañana tengo que madrugar para ir a la universidad.
-Buenas noches- dijeron los dos a la vez.
Me fui a mi habitación, deshice las maletas y llamé a Amy.
-¿Amy como te fue todo?
-Mejor de lo que esperaba- le conté todo lo ocurrido y se estuvo riendo durante una hora más o menos.
-Ya te terminaste de reír?
-Lo siento Álex pero es lo que te pasa a ti no le pasa a nadie.
-Ya lo sé, pero que le vamos hacer, nos vemos mañana. Chao.
-Chao.
Me acosté y dormí de un tirón.
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