martes, 3 de agosto de 2010

Capítulo 1 :Hacia la libertad

Me desperté al primer toque del despertador, me duché con un acondicionador de fresas mi favorito y me vestí con unos shorts, una musculosa fucsia, unas converse negras y el collar que tenía una rosa blanca y alrrededor como unas raíces y en vez de hojas habían estrellas esto era lo unico que me dejo mi madre ya que había muerto cuando tenía 3 años junto con mi padre en un accidente de coche así que tenía muy pocos recuerdos de ellos, y acabé con mi tía Linda que al casarse con Rafael que ya tenía un hijo de mi edad ya no había más espacio para mí, además de que nos llevamos como el perro y el gato yo creía que esa era la razón por la que habí mandado al internado. Pero el tiempo que me quedaba en el internado eran tan solo horas ya que tenía que ir a la universidad y no la podía hacer aquí, yo creo que si fuera por ellos harían que me quedara aquí el resto de mi vida, pero además tenía 18 años así que era inevitable.

Antes de irme me fui al tocador para dejar mi pelo rubio ceniza en una cola alta y mis flecos adelante, me eché delineador negro a mis ojos de color verde y un poco de gloss en los labios, no me gusta pintarme demasiado.Cuando estaba lista me fui al comedor y decidí coger una manzana y un zumo de naranja y me senté con mi mejor amiga Amaia es delgada, tiene el pelo lacio y negro y sus ojos son marrones café.
-Ya solo faltan unas pocas horas para la libertad.
-Si pero nos veremos poco.
Eso es lo único malo de irnos- sin darme cuenta tenía bajando lagrimas por mis mejillas.
-Eh... no te preocupes nos veremos en la uni.
-Si es verdad. Vamos a recoger nuestras cosas- las dos nos levantamos de la mesa y nos fuimos cada una a su habitación, estas eran contiguas.
Cuando entré miré que no se me quedara nada, pero después empecé a recordar todos los momentos buenos y malos que pasé en esa habitación ya que pasé una parte de mi vida en el internado y era como si fuera mi casa- no era el momento de ponerse meláncolica- pensé.
Así que le eché un último vistazo a la habitación y salí de ella y toqué en la habitación de Amaia.
- ¿Amy estás lista?
-Si, vamos al coche creo que nos deben de estra esperando.
entramos en el coche y saludé al chófer de Amy y nos dirigimos de camino a mi casa.
El camino se me hizo eterno, hasta que llegamos a la plaza.
-Amy yo me voy a quedar aquí para recorda viejos tiempos.
-Está bien, pero las maletas yo te las llevó a tu casa.
-Vale, te llamaré después para ver como te ha ido todo.
-Ok.
Me despedí del chófer y me senté en un banco que estaba cerca de la fuente de piedra que estaba cerca de la plaza, cuando de repente alguien me tocó por detrás y solté un grito ahogado.

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